Vídeo personalmente muy emotivo para mí en estos momentos. Espero que también te guste.
RECURSOS CARMELITAS
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lunes, 17 de junio de 2013
viernes, 10 de diciembre de 2010
Renacer de las cenizas
Realmente sentí una gran pena cuando la semana pasada leí en internet la noticia de que el monte Carmelo estaba siendo devastado por un gran incendio. Sí, el mayor incendio que ha tenido que asumir el estado de Israel en los últimos tiempos. Como carmelita tenía que unirme al dolor y a la oración por las personas fallecidas en este desastre natural, y al mismo tiempo sentir nostalgia por el verde jardín del Carmelo que ahora ha quedado reducido en una gran parte a cenizas grises y árboles quemados. Pero ....
Pero ello me conduce a una metáfora de esperanza. Sí, esperanza en medio del pesimismo reinante. Una metáfora de la situación de la Orden del Carmen en el mal llamado primer mundo o mundo occidental. Las estadísticas son frías pero a la vez reflejan una realidad. Mirando nuestras provincias, está claro que el número de frailes se ha reducido considerablemente en las últimas décadas, y vemos que nuestra provincias se están envejeciendo y parecen cansadas, como si asumiésemos que vamos a morir dentro de poco, y por ello ni siquiera tenemos ganas de vivir.
Es la misma situación que en el Carmelo, ahora está todo gris, muerto, sin aparente vida, pero por la experiencia sabemos, (he nacido en un clima mediterráneo y he vivido por desgracia estos incendios muchas veces,), que estas montañas pueden volver a cubrirse de ese manto verde tan apreciado en esa tierra semi- desértica. Sí, todo vuelve a brotar, si se talan los pinos quemados, si se hace una buena limpieza del monte, las mismas cenizas se convertirán en el nutrimento de la futura generación de árboles y plantas.
Nosotros podemos ser ese nutrimento, esas cenizas que parecen muertas y que evocan a la muerte, pero las cenizas están llamadas a dar vida, si el agua cae, si el Espíritu empapa nuestras vidas, entonces nos adentraremos en la tierra (llámese también sociedad) y volverán a surgir jardines en medio del desierto y la muerte.
Por eso, este escrito es un grito de esperanza,de ánimo, el monte Carmelo no es todo gris, no todo se ha quemado, de hecho, son más de 30 kilómetros y todavía hay muchas zonas verdes que dan vida y color al monte, y con ello pensar que hay muchos carmelos fuera de Europa que están creciendo, que son fuente de esperanza en este mundo árido y que refrescan a la gente en lo momentos difíciles de la vida. Nuestra orden, al igual que la Iglesia, está creciendo en otros países, porque se están creando carmelos (jardines) jóvenes con ganas de crecer.
Pero, ¿qué podemos hacer para recuperar el entusiasmo juvenil que rebosan estos carmelos jóvenes? Sobre todo vivir, ser hombres que viven en el mundo, que sepan escuchar todos los sonidos que se emiten para poder interpretar el mensaje que nos dirige la sociedad, ¿qué nos está pidiendo a gritos la sociedad? Buscan verdaderos hombres de Dios. Sí, debemos ser todos otros jesucristos en la sociedad, no podemos pasar desapercibidos. Y para ello tenemos que usar dos instrumentos que personalmente creo que son necesarios, y los resumo así: una creativa fidelidad. Creativos para poder responder a las preguntas de esta generación y fidelidad por qué es aquello que nos distingue como carmelitas. Pero de ello hablaré en otra entrada.
Perdonad el retraso, esta semana quería sacar un poco de tiempo para escribir este artículo, pero no he tenido tiempo, por culpa de otra enfermedad dentro de la vida religiosa: el hiper-activismo, que sería otro tema importante a tratar. Bueno recibid un fuerte abrazo fraterno.
sábado, 28 de noviembre de 2009
Espiritualidad carmelita

Os dejo el vídeo que se realizo en la provincia arago - valentina donde se explica en pocos minutos las bases de nuestra espiritualidad carmelita y cómo vivimos la espiritualidad desde nuestra realidad en la provincia.
http://www.4shared.com/file/161524017/81964706/del_desierto_al_jardin_de_Dios.html
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lunes, 26 de octubre de 2009
Siempre eres fiel
A veces no te quiero ver, pero siempre estás ahí, a veces no te quiero escuchar, pero tu palabra siempre resuena en mi corazón, a veces no te quiero tocar, pero tú no apartas tu mano de mi cabeza, a veces no te quiero ni oler, pero el perfume de tu amor siempre llena mi olfato, a veces no te quiero ni probar, pero el tenerte cerca me produce un buen sabor de boca. Gracias Señor por no abandonarme aunque yo me aleje de ti. Gracias Señor.
miércoles, 1 de abril de 2009
¿Por qué carmelita?
Siendo sincero, tengo que reconocer que no estoy muy inspirado para escribir estos días, quizás este tiempo, que está un poco loco, que a veces hace frío, a veces calor, y acabo muchos días con dolor de cabeza. Pero me he dicho, de hoy no pasa, porque si lo dejo, pasa el tiempo y no escribo nada. Así que me he decidido a escribir un poco como nació mi vocación, y por qué me hice carmelita.
En primer lugar, debemos reconocer factores externos que han influido en cierto modo en mi vida.
En primer lugar el nacer en un país, donde la mayoría de la población se "declara católicos". Si hubiera nacido en un país de mayoría musulmana, seguramente sería un musulman convencido, y no creo, como dicen, que buscando la verdad, me convirtiera al catolicismo, quizás podría llegar a ser un "cristiano anónimo", porque "no todos los que dicen Señor Señor se salvan, sini aquellos que hacen la voluntad del Padre".
En segundo lugar, recibí una educación cristiana madura por parte de mis padres. En cierto modo, he recibido una buena educación cristiana, donde no debía ir a misa "porque sí" sino porque tiene un sentido, "no ser cristiano solo 45 minutos a la semana" sino "hacer mi vida cristiana". A ello me ayudado el ejemplo de la gente que me ha rodeado.
En tercer lugar, nací en un pueblo con raíces carmelitas. Sí, Onda (mi pueblo, tengo que hacer publicidad), quieran o no quieran, tiene una gran tradición carmelitana, para muestra un botón, sólo hay que ver el número de ujeres que se llaman Carmen en mi pueblo. Y es en mi pueblo, donde he estudiado en el colegio de los carmelitas, he crecido en su parroquia, y he madurado mi fe con la ayuda de ellos.
Después, a estos factores, se deben añadir (o sería el proceso contrario, no lo sé) los factores internos, que hiceron que me decidiera a seguir a Cristo un poco más de cerca.
Ya lo he contado bastantes veces, así que diré solamente algunas pinceladas. Después de tener una vida llena de actividad (como todos en esta sociedad occidental), después de terminar la carrera, mi vida sufrió un gran cambio, donde todo se paró, y tuve tiempo de pensar que quería hacer de mi vida. Después de pasar un tiempo largo, en el que preparé oposiciones y también trabajé, no encontraba sentido a mi vida porque no quería ver la realidad a la que estaba llamado, al fin, me decidí a entrar en el Carmelo el 22 de agosto de 2005. Estaba en Alemania, había ido al encuentro mundial de la juventud con el Papa, y allí me decidí, me hago carmelita. Y me decanté por carmelita, porque unos meses antes estuve haciendo una experiencia en Salamanca, en la casa de formación, y me enamoré de la vida fraterna, de la hospitalidad, "del amor entre los hermanos". Al final respondí afirmativamente a la voz que me martilleaba día y noche en mi corazón que me decía "ven y sígueme".
Ahora, ya han pasado más de 3 años y medio de aquello. Me siento muy felíz siendo carmelita, aunque a veces llegan las dudas, las tentaciones de dejarlo todo, me veo muy frágil, pero vamos adelante. Pero me pregunto. ¿reflejo yo ese amor a los hermanos del que me enamoré? ¿soy signo de fraternidad? O en cambio, domina mi egoísmo, mi individualismo,... En fin, estoy trabajando un material sobre ello, ya os contaré los resultados.
Un fuerte abrazo para todos,y espero que no os haya aburrido.
En primer lugar, debemos reconocer factores externos que han influido en cierto modo en mi vida.
En primer lugar el nacer en un país, donde la mayoría de la población se "declara católicos". Si hubiera nacido en un país de mayoría musulmana, seguramente sería un musulman convencido, y no creo, como dicen, que buscando la verdad, me convirtiera al catolicismo, quizás podría llegar a ser un "cristiano anónimo", porque "no todos los que dicen Señor Señor se salvan, sini aquellos que hacen la voluntad del Padre".
En segundo lugar, recibí una educación cristiana madura por parte de mis padres. En cierto modo, he recibido una buena educación cristiana, donde no debía ir a misa "porque sí" sino porque tiene un sentido, "no ser cristiano solo 45 minutos a la semana" sino "hacer mi vida cristiana". A ello me ayudado el ejemplo de la gente que me ha rodeado.
En tercer lugar, nací en un pueblo con raíces carmelitas. Sí, Onda (mi pueblo, tengo que hacer publicidad), quieran o no quieran, tiene una gran tradición carmelitana, para muestra un botón, sólo hay que ver el número de ujeres que se llaman Carmen en mi pueblo. Y es en mi pueblo, donde he estudiado en el colegio de los carmelitas, he crecido en su parroquia, y he madurado mi fe con la ayuda de ellos.
Después, a estos factores, se deben añadir (o sería el proceso contrario, no lo sé) los factores internos, que hiceron que me decidiera a seguir a Cristo un poco más de cerca.
Ya lo he contado bastantes veces, así que diré solamente algunas pinceladas. Después de tener una vida llena de actividad (como todos en esta sociedad occidental), después de terminar la carrera, mi vida sufrió un gran cambio, donde todo se paró, y tuve tiempo de pensar que quería hacer de mi vida. Después de pasar un tiempo largo, en el que preparé oposiciones y también trabajé, no encontraba sentido a mi vida porque no quería ver la realidad a la que estaba llamado, al fin, me decidí a entrar en el Carmelo el 22 de agosto de 2005. Estaba en Alemania, había ido al encuentro mundial de la juventud con el Papa, y allí me decidí, me hago carmelita. Y me decanté por carmelita, porque unos meses antes estuve haciendo una experiencia en Salamanca, en la casa de formación, y me enamoré de la vida fraterna, de la hospitalidad, "del amor entre los hermanos". Al final respondí afirmativamente a la voz que me martilleaba día y noche en mi corazón que me decía "ven y sígueme".
Ahora, ya han pasado más de 3 años y medio de aquello. Me siento muy felíz siendo carmelita, aunque a veces llegan las dudas, las tentaciones de dejarlo todo, me veo muy frágil, pero vamos adelante. Pero me pregunto. ¿reflejo yo ese amor a los hermanos del que me enamoré? ¿soy signo de fraternidad? O en cambio, domina mi egoísmo, mi individualismo,... En fin, estoy trabajando un material sobre ello, ya os contaré los resultados.
Un fuerte abrazo para todos,y espero que no os haya aburrido.
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