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sábado, 4 de diciembre de 2010

Preparad el camino (Mt 3, 1-12)


La predicación del Bautista, con su potente invitación a la conversación y a la penitencia, es para todos los evangelistas quien introduce la predicación de Jesús. Según la presentación de Mateo, el Bautista no lanza sólo una invitación a la conversión, sino que proclana antes el acontecimiento que hace posible la misma conversión: "Está cerca el Reino de los cielos". Para que pueda generarse el gran movimiento del pueblo que sale de sus casas para dirigirse al Jordán a confesar sus pecados, es necesario que se base en la certeza inquebrantable de que Dios quiere reinar, que Él está actuando realmente en este mundo y desea colmar la existencia de las personas, arrancando de cuajo la raíz de los males humanos: el pecado, las enemistades, los egoísmos. Hoy pueden enderezarse los senderos porque Dios lo quiere y lo hace posible.
El bautismo por inmersión en el Jordán aparece como signo visible de la voluntad sincera de acoger esta cercanía de Dios. Por eso es necesario evitar todo tipo de hipocresía. Mateo pone en escena a fariseos y saduceos, que piden el bautismo sin las disposiciones adecuadas: "Raza de víboras", el bautista pide abandonar la hipocresía o tentativa de engañar a Dios, porque a Dios no se le puede engañar; sobre todo no se puede confiar en una justicia que proceda del mero pertenecer a la sangre o al pueblo de Dios: "No digáis: somos descendientes de Abrahán".
Pero el Bautista es también consciente de su propia insuficiencia: sus palabras son auténticas y enardecidas, pero no valdrían para nada si no viniera otro que de verdad "bautizara con Espíritu Santo".
(Lectio divina para cada día del Año, evd)

domingo, 28 de noviembre de 2010

Los signos de los tiempos


Así se titula  la primera parte del famoso libro - entrevista al Papa B16 Luz del mundo, y que estoy leyendo con entusiasmo estos días, aunque hay cosas interesantes, otras no lo son tanto, pero ya habrá tiempo para hacer una valoración del libro más adelante. Hoy sólo os quiero adjuntar un comentario del evangelio de este domingo, del famoso teólogo español Pagola, y que leí por casualidad, ya que recibo muchos correos de comentarios bíblicos, pero la mayoría se quedan en el correo sin poder leerlos. En fin, creo que ayuda a entender el texto que la Iglesia nos propone hoy, y que en principio es un poco difícil de entender. Recibid un fuerte abrazo.

Los evangelios han recogido de diversas formas la llamada insistente de Jesús a vivir despiertos y vigilantes, muy atentos a los signos de los tiempos. Al principio, los primeros cristianos dieron mucha importancia a esta "vigilancia" para estar preparados ante la venida inminente del Señor. Más tarde, se tomó conciencia de que vivir con lucidez, atentos a los signos de cada época, es imprescindible para mantenernos fieles a Jesús a lo largo de la historia.
Así recoge el Vaticano II esta preocupación: "Es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de esta época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y futura...".
Entre los signos de estos tiempos, el Concilio señala un hecho doloroso: "Crece de día en día el fenómeno de masas que, prácticamente, se desentienden de la religión". ¿Cómo estamos leyendo este grave signo? ¿Somos conscientes de lo que está sucediendo? ¿Es suficiente atribuirlo al materialismo, la secularización o el rechazo social a Dios? ¿No hemos de escuchar en el interior de la Iglesia una llamada a la conversión?
La mayoría se ha ido marchando silenciosamente, sin sacar ruido alguno. Siempre han estado mudos en la Iglesia. Nadie les ha preguntado nada importante. Nunca han pensado que podían tener algo que decir. Ahora se marchan calladamente. ¿Qué hay en el fondo de su silencio? ¿Quién los escucha? ¿Se han sentido alguna vez acogidos, escuchados y acompañados en nuestras comunidades?
Muchos de los que se van eran cristianos sencillos, acostumbrados a cumplir por costumbre sus deberes religiosos. La religión que habían recibido se ha desmoronado. No han encontrado en ella la fuerza que necesitaban para enfrentarse a los nuevos tiempos. ¿Qué alimento han recibido de nosotros? ¿Dónde podrán ahora escuchar el Evangelio? ¿Dónde podrán encontrarse con Cristo?
Otros se van decepcionados. Cansados de escuchar palabras que no tocan su corazón ni responden a sus interrogantes. Apenados al descubrir el "escándalo permanente" de la Iglesia. Algunos siguen buscando a tientas. ¿Quién les hará creíble la Buena Noticia de Jesús?
         Benedicto XVI viene insistiendo en que el mayor peligro para la Iglesia no viene de fuera, sino que está dentro de ella misma, en su pecado e infidelidad. Es el momento de reaccionar. La conversión de la Iglesia es posible, pero empieza por nuestra conversión     , la de cada uno.

José Antonio Pagola

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Las dos belenes


Pues sí, ya está a punto de nacer el niño Jesús, oh mejor dicho, nacer ya ha nacido hace 2015 años (ya que según los teólogos, Cristo nació 6 años antes de Cristo, que paradoja, aunque esto se debe al error del nuevo calendario), pero ahora recordamos, memoramos, y hacemos nacer de nuevo en nuestras vidas el nacimiento de nuestro salvador.

Pero, ¿nace siempre Jesús en nuestras vidas? El otro día estaba distraído en la misa, y me fije en el Belén que este año se ha realizado en nuestra capilla, es original, porque los pastores y los reyes magos están representados por nuestras fotografías, mi hermano Francesco ha tenido esta idea, y es muy creativa, aparecemos como figuritas de Belén, pero con nuestras ropas, significando que Jesús nace en medio de la comunidad que lo acoge, como nosotros nos acogemos unos a otros.

Entonces pensé, que en Belén se vieron dos actitudes muy distintas. Una, de rechazo, donde no le dieron posada, no quisieron que naciera en medio de ellos. La otra actitud fue de acogida, y no por casualidad, esta es la actitud de los pastores (gente humilde) y de los magos (sabiduría). ¿en que actitud estoy en estos momentos? ¿Le estoy preparando la posada para cuando venga? Quizá la vía de la humildad sea el mejor instrumento para reconocerlo y acogerlo,es decir, el descentramiento de uno mismo para darse a los demás, o en otras palabras, bajarse del burro, (que se quede detrás del nacimiento) para poder reconocer a Jesús en los demás.

Y si lo reconocemos, que no es fácil, lo podremos acoger y nacerán en medio de nosotros todos esos valores que están en la foto, en la figura de Jesús, (amor, vida, paz,...). Por eso sólo me nace este pensamiento en estos momentos: ayúdame a reconocerte. Que pueda salir de mi yoísmo.

lunes, 30 de noviembre de 2009

VIVAMOS EN LA ESPERANZA

Qué fácil es esperar cuando la esperanza es cierta.

Quiero esperarte despierto pues sé que no tardarás.

Sé, Jesús, que vienes ya, sé que siempre estás viniendo;

gracias por tantos momentos en que te siento llegar.

Y cada vez que tú llegas, cuando siento que tú estás,

luego crece otra esperanza: Ven, Señor, no tardes más.

Esperar es la fuerza en el camino, la luz en la oscuridad,

es crear en nuestro barro espacios de eternidad.

Esperar es saber que cuando empieza algo bueno

eso ya no morirá. Esperar es dejarte poseer

por las ganas de luchar, de vivir y de sembrar.

Esperar es sembrar en cada surco simiente de eternidad

y saber que la cosecha alguien la recogerá.

Esperar es dejarte poseer aquí por la eternidad

He encontrado esta oración - poesía por el ordenador, no sé de donde la saqué, pero me ha parecido muy bonita para empezar el adviento. ¿Cómo puedo yo crear mis espacios de eternidad? ¿siembro semillas de eternidad por donde voy? ¿vivo siempre sembrando para que otros recogan?...