jueves, 26 de septiembre de 2013

Características de la espiritualidad carmelita (I)

El elianismo y el marianismo:

Dos figuras son modelo de la vida carmelita: Elías y María.

Elías por su carácter carismático y profético, por su actitud "contemplativa", por su temple de luchador en favor de la gloria de Dios, alimentado en la solitaria contemplación, en la austeridad de la vida. No es el fundador de la Orden, sino el inspirador de una de las facetas fundamentales.

María por su cercanía a Cristo. Viviendo en el monte Carmelo, cerca de los lugares santos donde trascurre la vida histórica de María, los ermitaños carmelitas ven en ella un modelo de contemplación y un ejemplo de virtudes. A ella dedicaron una capilla en la falda de la montaña, a ella hace referencia el título de la Orden: "Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo". De ahí también el eslogan que define la Orden: "Totus marianus est Carmelus". 


Carácter contemplativo y apostólico:

Aunque es Orden contemplativa y activa, predomina la vida contemplativa, fin principal y razón de su ser. Todo se organiza en función de esa principalidad: el silencio, la soledad, la austeridad de vida, la pobreza, etc.

El apostolado es secundario, en la medida en que no destruye el carácter contemplativo; pero también necesario, casi como una exigencia del talante contemplativo.

La contemplación no es fin en sí misma, sino medio para la unión íntima con Dios. Es una contemplación a la búsqueda de interioridad, de experiencia de Dios. Es contemplación que culmina en la experiencia mística.


(D. de Pablo Maroto, Historia de la espiritualidad cristiana).
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