jueves, 9 de octubre de 2008

¿Una oración básica?

En un apunte anterior, hablé de la oración de contrición, que me comprometí aprendérmela. Sincerándome con vosotros, aún no me la he aprendido, de hecho, hoy la he leído por segunda vez. Pero hoy me he fijado en una frase. Para que os hagáis una idea, os transcribo la oración, porque supongo que muchos de vosotros, como yo, no la conocéis:

Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita y por que os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido, también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Animado con tu divina gracia, propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, para el perdón de mis pecados. Amen

Supongo que ya sabéis en que frase quiero hacer hincapié. La famosa oración, la aprenderé, casi como un acto de orgullo, o al menos, la llevaré escrita. Pero lo que no puedo hacer, llevarla a mi vida. La frase: "porque podéis castigarme con las penas del infierno", me suena a una época de la inquisición o una época preconciliar. Y no estoy diciendo que el infierno no exista, lo que quiero decir es que no creo en un Dios que castigue. Nosotros somos los que nos castigamos a nosotros mismos al alejarnos de Dios, eso sí que es para mí la verdad. Dios nos ha dado la libertad, el gran preciado don, y nosotros elegimos el camino a seguir.

No, no puedo hacerla vida. A mí, la oración tiene que salirme de dentro, sentir lo que digo, hablar desde el corazón. Y digo esto porque no soy dado a aprenderme todas estas oraciones ya impuestas (excepto las primordiales). Seguramente serán mejores que las que a mí me salen, con mejores palabras, mejor redactadas, y escritas por grandes teólogos, pero a mí me gusta hablar a los amigos con mis propias palabras.

¿Herejía? Pues no lo sé. No afirmo que mis palabras sean mejores ni peores, y por supuesto, me encantan los textos bíblicos, sobretodo los salmos, porque estos si que expresan los mismos sentimientos que yo quiero expresar, pero no son a ese tipo de oraciones a las que me refiero.

Ya han pasado más de 40 años desde el Concilio VAticano II, y creo que hay muchas cosas que no acaban de arrancar. Hay muchos frutos del concilio, y esto lo he podido experimentar, pero se podrían mejorar. Debemos mostrar esa cara renovada de la Iglesia, mostrar a un Dios amor y quitar de la mentes de la sociedad al Dios castigador, al Dios inquisidor, a ese Dios que lo prohíbe todo. "La Iglesia lo prohíbe todo..." (preservativos, abortos, matrimonios homosexuales,...) Pero no podemos quedarnos en ese paso, tenemos que decir que es lo que defendemos y por qué. En fin que me enrollo como una persiana.

Un fuerte abrazo fraterno.

2 comentarios:

LO QUE SIENTO dijo...

Quiero decirte que no estás solo en este pensamiento. ¿Castigar? No le pega al Dios Madre/Padre de Jesucristo, a quien sigo, a quien sigues. El infierno es estar sin Dios. ¡¡Menudos infiernos pasó aquí a veces como para que el Dios Padre/Madre de Jesucristo me tenga reservado otro!! Alejado de él por el ejercicio de libertad del que él ha dotado a mi vida. No puede ser que convirtamos en oración algo así. El nos quiere como somos, nosotros queremos cambiar para corresponderle de alguna manera a ese amor grande, gratuito y generoso que nos regala.
Ayer en una conferencia alguien dijo que en la parte, repito, PARTE, del Sacramento (encuentro de Dios y el hombre en la vida de este)de Reconciliación, aclaro NO SACRAMENTO DE LA CONFESIÓN, NI DE LA PENITENCIA que son solo partes del mismo... el sacerdote lo que tendría que hacer es acoger, abrazar, leer la Palabra de Dios, recordar con sus palabras y gestos con quien nos estamos reconciliando: el Padre de la Parábola del hijo pródigo (recuerdo que le abraza antes que el diga nada). El que se acerca a un sacerdote, en este sacramento, va buscando gestos, símbolos, palabras, momentos, susurros... que le hablen del Dios que acoge, perdona, hace fiesta, sale al encuentro...
Sobre la oración que dices estoy de acuerdo. ¿Estas enamorado de EL? ¿Hablas con el AMADO? Como dirían nuestros Santos... pues hablale desde y con tu vida, cuéntale lo que haces, piensas y eres... creo que los enamorados muchas veces que están juntos sólo se miran, pasean, se sienten cerca, se tocan... Mirále, cuéntale, siéntele, tocale (en el más pobre, en el último). Eso es oración. También se mandan versos, poemas, es verdad. Pero los mejores son los que se compoonen uno para el otro, no sirve repetir a Lope de Vega. En una plegaría eucarística de las bodas creo que se dice lo siguiente referido a los que están contrayendo matrimonio: que han hecho de su vida un poema de amor. Esa es la oración.
Un abrazo hermano.
Un última cosa: no le des más vueltas a lo sucedido en el confesionario.

CORTINITAS DEL SAGRARIO dijo...

Hola Xavi: me llama la atención que no os sepáis el coñazo de oración ese, porque en todos los colegios de monjas y curas se ha enseñado en clase de religión por años sin término. Vamos, yo me la sé desde los 4 añitos. Pero la frasecita de marras no me había llamado ni la más mínima atención. Digamos que el alma selecciona naturalmente aquello que le hace bien, y deshecha lo que le hace mal.
Más me gusta esta poesia de Mario Benedetti, que habla de libertad, de amor, de autenticidad y esperanza.
Ahí va:
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
que uno tiene que buscarlo y dárselo..
que nadie establece normas, salvo la vida..
que la vida sin ciertas normas, pierde formas..
que la forma, no se pierde con abrirnos..
que abrirnos no es amar indiscriminadamente..
que no está prohibido amar..
que tambien se puede odiar..
que el odio y el amor son afectos..
que la agresión porque sí, duele mucho..
que las heridas se cierran..
que las puertas no deben cerrarse..
que la mayor puerta es el afecto..
que los afectos, nos definen..
que definirse, no es remar contra la corriente..
que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja..
que buscar un equilibrio no implica ser tibio..
que negar palabras, es abrir distancias..
que encontrarse es muy hermoso..
que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida..
que la vida parte del sexo..
que el por qué de los niños, tiene su por qué..
que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad..
que saber todo de todos, es curiosidad malsana..
que nunca está de más agradecer..
que autodeterminación no es hacer las cosas solo..
que nadie quiere estar solo..
que para no estar solo hay que dar..
que para dar, debemos recibir antes..
que para que nos den tambien hay que saber pedir..
que saber pedir no es regalarse..
que regalarse en definitiva no es quererse..
que para que nos quieran, debemos demostrar qué somos..
que para que alguien sea, hay que ayudarlo..
que ayudar es poder alentar y apoyar..
que adular no es apoyar..
que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara..
que las cosas cara a cara son honestas..
que nadie es honesto porque no robe..
que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo..
que para sentir la vida hay que olvidarse de que existe la muerte..
que se puede estar muerto en vida..
que se siente con el cuerpo y la mente..
que con los oidos se escucha..
que cuesta ser sensible y no herirse..
que herirse no es desangrarse..
que para no ser heridos levantamos muros..
que sería mejor construir puentes..
que sobre ellos se va a la otra orilla y nadie vuelve..
que volver no implica retroceder..
que retroceder tambien puede ser avanzar..
que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol..
¿cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?

Mario Benedetti