sábado, 12 de marzo de 2011

Las situaciones cambian, el espíritu permanece

Este comentario sobre el episodio de la viña de Nabot, fue escrito hace más de 1600 años por San Ambrosio; ¿os suena de algo esta dinámica? Al final del comentario os dejo también el pasaje bíblico por si queréis recordarlo:

La historia de Nabot sucedió hace mucho tiempo, pero se renueva todos los días. ¿Qué rico no ambiciona continuamente lo ajeno? ¿Cuál no pretende arrebatar al pobre su pequeña posesión e invadir la herencia de sus antepasados? ¿Quién se contenta con lo suyo? ¿Qué rico hay al que no excite su codicia la posesión vecina? Así, pues, no ha existido sólo un Ajab, sino que, lo que es peor, todos los días nace de nuevo y nunca se extingue su semilla en este siglo. Si muere uno, renacen muchos; son más los que nacen para la rapiña que para la dádiva. Ni es Nabot el único pobre asesinado; todos los días se renueva su sacrificio, todos los días se mata al pobre. Embargado por este miedo, el pobre abandona sus tierras y emigra cargado con sus hijos, prenda de amor; le sigue su mujer llorosa, como si acompañara a su marido a la tumba. Es menos deplorable para ella asistir al entierro de los suyos; porque aunque perdiera la ayuda de su marido, éste tendría un sepulcro, y aunque se quedara sin hijos, no lloraría su destierro ni estaría afligida por el hambre de su tierna prole.

¿Hasta dónde pretendéis llevar, oh ricos, vuestra codicia insensata? ¿Acaso sois los únicos habitantes de la tierra? ¿Por qué expulsáis de sus posesiones a los que tienen vuestra misma naturaleza y vindicáis para vosotros solos la posesión de toda la tierra? En común ha sido creada la tierra para todos, ricos y pobres; ¿por qué os arrogáis, oh ricos, el derecho exclusivo del suelo? 


1Re 21

1 Tras estos sucesos ocurrió que Nabot, de Yizreel, tenía una viña junto al palacio de Ajab, rey de Samaría. 2 Ajab habló a Nabot diciendo: «Dame tu viña para que pueda tener un huerto ajardinado, pues está pegando a mi casa; yo te daré a cambio una viña mejor, o si te parece bien te daré su precio en plata.» 3 Respondió Nabot a Ajab: «Que Yahvé me libre de cederte la herencia de mis padres.»
Ajab y Jezabel.
4 Ajab se fue a su casa triste e irritado por la respuesta que le diera Nabot de Yizreel: «No te cederé la heredad de mis padres»; se postró en su lecho, volvió la cara y no comió alimento alguno. 5 Jezabel, su mujer, se le acercó y le dijo: «¿Qué pasa que estás entristecido y no comes alimento alguno?» 6 Él le respondió: «Hablé con Nabot de Yizreel y le propuse: `Dame tu viña por su valor en plata, o, si lo prefieres, te daré otra viña a cambio', y me respondió: `No te cederé mi viña.'» 7 Jezabel, su mujer, le replicó: «¡Ya es hora de que ejerzas el poder regio en Israel! Álzate, come y se te alegrará el ánimo. Yo me encargo de darte la viña de Nabot de Yizreel.»
Asesinato de Nabot.
8 Escribió cartas con el nombre de Ajab y las selló con su sello, y las envió a los ancianos y notables que vivían junto a Nabot. 9 En las cartas escribió lo siguiente: «Proclamad un ayuno y sentad a Nabot al frente de la asamblea. 10 Sentad frente a él a dos hombres hijos del diablo, que testifiquen contra él diciendo: `Tú has maldecido a Dios y al rey'.Entonces lo sacaréis fuera y lo lapidaréis hasta que muera.»
11 Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables que vivían junto a Nabot en su ciudad, hicieron tal como Jezabel les ordenó según lo escrito en las cartas que les había remitido. 12 Proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot al frente de la asamblea. 13 Llegaron los dos hombres hijos del diablo, se sentaron frente a él y testificaron contra él diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey». Lo sacaron fuera de la ciudad y lo lapidaron a pedradas hasta que murió. 14 Enviaron a decir a Jezabel: «Nabot ha sido lapidado y ha muerto.» 15 En cuanto Jezabel oyó que Nabot había sido lapidado y muerto, dijo a Ajab: «Álzate y toma posesión de la viña de Nabot, el de Yizreel, que se negó a dártela por su valor en plata, pues Nabot ya no está vivo, ha muerto.» 16 Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a la viña de Nabot, el de Yizreel, para tomar posesión de ella.
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