martes, 4 de octubre de 2011

Un sí definitivo dentro de la sociedad de la caducidad

Queridos lectores, como muchos ya sabéis hace poco tiempo, realicé mis votos solemnes dentro de la Orden del Carmen. Realmente fue una ceremonia estupenda, llena de alegría, donde junto con mi familia, mis hermanos del Carmelo y la comunidad parroquial donde he crecido, pude dar mi sí definitivo a Dios para seguirle más de cerca a través de los votos de castidad, pobreza y obediencia.

Sólo quiero compartir un pequeño pensamiento que me vino al leer públicamente mi profesión. En la fórmula, hay una frase que dice  "y hago voto a Dios de castidad, pobreza y obediencia para siempre". Ese "para siempre", me hizo pensar mucho en pocos segundos, me vinieron dudas, posibilidades distintas de futuro, infidelidades vocacionales,...¿Puede durar un compromiso en esta sociedad para siempre? El para "toda la vida" no gusta mucho en esta sociedad, de hecho escuchaba poco después de mi profesión a un sociólogo afirmar que vivimos en la sociedad de la caducidad, nos gustan las cosas mientras nos sirven, es decir, un teléfono móvil es bueno hasta que salga otro mejor con mejores prestaciones, al igual que el ordenador, e incluso si pudiéramos cambiaríamos el coche por uno mejor.

El riesgo de esta mentalidad de "me encantas mientras me sirvas" es pasar de los objetos a las personas, pero de hecho ya está sucediendo desde hace años. Hay una diferencia entre los objetos y las personas, ¿no lo creéis?, el hombre es trascendental, que va más allá de las cosas materiales, pero esto sería un tema para otro post. ¿por qué esa objetivación  de las personas? No sé exactamente la respuesta, quizás sea nuestra total superficialidad, no somos capaces de conocernos a nosotros mismos, ¿cómo vamos a poder conocer a los demás? Leía hace poco que la mayoría de los divorcios (no recuerdo si era un 70 % o un  80 %) se daban porque algún miembro de la pareja había conocido a otra persona. Entonces ¿en que se ha basado su relación durante todo ese tiempo? ¿en que era guapo, simpático, ...? Realmente creo que muchos se casan sin realmente conocer nada de la pareja a la que dan un sí para siempre.

En fin, yo voy a poner la mano en el fuego por mí, conozco mis limitaciones, pero voy a hacer caso a un consejo que me dio un fraile antes de hacer mis votos. Me invitó a no tener miedo al futuro, y si sigo renovando mi fidelidad a Dios en el día a día, podré serle fiel hasta el fin de mis días. Espero que así sea. Pronto os pondré un álbum de fotos y el enlace al vídeo por si queréis ver algo de la ceremonia. Seguid rezando por mí.
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